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Versículos Bíblicos tan Amargos para mi Vida

Leyendo la Biblia nos encontramos con versículos bíblicos que nos llenan de tanto gozo y esperanza. Más que todo, aquellos versículos que nos hablan de las maravillosas promesas de Dios en cuanto el cuidado y sustento de nuestras vidas. 

De la misma forma, aunque muchas veces ignorados, encontramos unos versículos que, ufff!…  son realmente difíciles de tragar, saben amargos, no saben bien ni acompañados de una Coca-Cola. No son precisamente de esos versículos que nos hacen gritar “Aleluyaaaaaaaa! Oh Dios que bueno eres”.

Me he topado con uno de esos versículos que me hacen detener la lectura un momento, pararme, dar una vueltecita por la casa y luego retomar la Biblia, pero esta vez más rápido hasta llegar al “versículo de la promesa”, el cual me haga sentir motivado de tuitearlo y publicarlo en Facebook.

Pero en esta ocasión el Espiritu Santo me hizo detener en uno de esos versículos amargos:

No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos
(Filepenses 2:3. Énfasis añadido) 

Wow, ese versículo rompió mi corazón en mil pedazos, y en lugar de asumir una actitud de rechazo, se ha convertido en una delicia para mi alma y un principio bíblico para yo crecer en el reino de Dios.

Si, usted leyó bien. En el reino de Dios, se crece cuando nos consideramos servidores de otros hermanos en Cristo.

En Cristo tenemos el mayor ejemplo. Nuestro señor y salvador Jesús al que constantemente confesamos seguir y amar, nos dio el más excelente ejemplo de inferioridad.

Confieso que hasta se me hace difícil mencionar la palabra “inferioridad”. Cómo debo considerarme así, eso no es lo  que he leído en tantos libros de auto superación, muchos de ellos me dicen lo contrario: “tu eres importante, tu eres grande, tu eres un gigante”.

Mira lo que dice la Biblia del mayor gigante, del hombre más importante en la historia del cielo y de la tierra:

Filipenses 2:5-11

5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Énfasisañadido)

Cuando tu encuentres un versículo que sepa amargo para tu vida y que a la vez te resulte tan delicioso, sientete contento y gozoso en Cristo, pues es un indicador de que tu estás muriendo a ti mismo y viviendo para Cristo. Sólo así, las Escrituras nos resultarán más dulce que la miel.

 

(Escribí este post 2011)